La realidad es una construcción de nuestro cerebro

realidad virtual

Si pudieras percibir la realidad tal cuál es, te quedarías chocado por su silencio incoloro, inodoro e insípido. Fuera de tu cerebro solo hay energía y materia (…). La realidad que percibimos es una construcción de nuestro cerebro.

David Eagleman

Los avances científicos nos están desvelando un panorama inquietante: lo que percibimos como realidad exterior, no es más que una interpretación reconstruida dentro de nuestro cráneo (1). El cerebro no tiene acceso al mundo exterior, está encerrado entre las paredes del cráneo. Los sentidos son los que captan las señales externas y las traducen a impulsos electromagnéticas, que es el lenguaje del cerebro.

Y esa realidad es parcial, “una pequeña fracción de todos los mundos perceptibles”(2), pues solo captamos ciertas señales. Carecemos, por ejemplo, de la capacidad de percibir los rayos ultravioleta que tienen las abejas o los infrarrojos de las serpientes, de identificar los obstáculos a partir del eco, como hacen los delfines y los murciélagos, de orientarse magnéticamente como las aves.  De esta forma, la realidad que se construyen los animales es muy diferente de la nuestra (2). 

Y por si fuera poco, los físicos van ahora y nos dicen que el mundo está hueco, que son los campos electromagnéticos los que le dan la apariencia de sólido (The Universe), que el  tiempo y el espacio están interconectados y que un gato puede estar vivo y muerto a la vez. Nos dicen que la física cuántica es totalmente ajena a nuestra realidad cotidiana (3).

La realidad que elabora nuestro cerebro a partir de la información transmitida por nuestros sentidos es útil para desenvolvernos en nuestro modesto día a día terrícola, pero no tiene validez universo afuera (menos mal que también estamos configurados para dedicar nuestra atención a cosas tan prosaicas como el sexo, la comida y cotillear durante horas sobre la vida de nuestros congéneres, porque si nos dedicáramos a pensar en las diez dimensiones del multiverso  acabaríamos locos de atar, como los personajes de la Guía del autoestopista galáctico cuando son sometidos al Vórtice de perspectiva total, una máquina diabólica que les muestra lo insignificantes que son en relación con el universo).

Con este panorama, se entiende que sea tan fácil manipular las señales que llegan a nuestro cerebro y hacerle percibir una realidad simulada  tecnológicamente o virtual (RV) como si fuera real.  En el libro Infinite Reality (4) se recogen numerosos experimentos que demuestran cómo la mente humana confunde las experiencias digitales con las físicas. Por ejemplo, un tercio de los voluntarios a lo que se les instaba a cruzar por un tablón sobre un abismo simulado se negaban a hacerlo, aunque sabían perfectamente que era una construcción mental y que pisaban el suelo de un laboratorio.

Algunos gurús tecnológicos consideran que ha empezado la mayor migración en masa de la historia: del mundo real al mundo virtual.

La RV es tan poderosa que muchos especialistas en el tema piensan que  acabará suplantando  esa otra realidad, más prosaica y a veces cruel. En la RV se puede conducir un bólido, flotar en el espacio, ser una supermodelo, tener una mansión con una cascada de lava, volar…

Pero, además de fantasías escapistas, la RV ofrece posibilidades muy interesantes en el ámbito de la educación y el comportamiento. Desde recreaciones  inmersivas de hechos históricos, a recorridos geográficos o experiencias  para personas sin movilidad. Ver una representación de nosotros mismos puede ayudar a cambiar nuestro comportamiento en la vida real.

  La RV también puede ayudar a aumentar la empatía, pues permite ponerse en el lugar de otra persona y sentir como esa persona. Por ejemplo, se han llevado a cabo simulaciones en las que soldados americanos en Irak se ponen en la piel de iraquíes para aprender a entenderlos mejor. ¿Qué tal experimentar con un avatar de sexo contrario?

La realidad virtual no es algo nuevo. Solo es una etiqueta.

La RV está ya aquí, pero como dicen los autores del libro citado anteriormente, no es algo nuevo, solo es una etiqueta. La ficción es la realidad virtual en la que nuestra mente se lleva sumergiendo desde hace cientos de años. Ya hemos hablado en otros posts del poder de la narración escrita y de la importancia del cuento para despertar la empatía en los niños.  Los cuentos son simuladores de otras vidas, enseñan al niño a ponerse en lugar del otro y  estimulan la imaginación,  y además son muy asequibles y no presentan efectos secundarios.

Referencias

(1) Eagleman, The Brain (2015) y también Incógnito (2013). Un documental de la BBC resume muchas de sus ideas: https://www.youtube.com/watch?v=3MSw2irv0-A

(2) F. de Waal, ¿Tenemos suficiente inteligencia para entender la inteligencia de los animales? (2016)

(3) C. Galfard, El universo en tu mano (2016)

(4) J. Blascovich y J. Bailenson, Infinite Reality: Avatars, Eternal Life, New Worlds, and the Down of the Virtual Revolution (2011)

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