Biblioterapia: prescribir obras literarias para sanar los dolores del alma

entrada storytalling

Nuestro cerebro está configurado para procesar la información a través de la narración pero, ¿qué aportan las historias escritas frente a otras formas de narración tan poderosas como puede ser la visual? Propiedades sanadoras. Existen biblioterapeutas profesionales que prescriben obras literarias para curar dolores del alma como si fueran medicinas.

Sabemos que las narraciones estimulan al cerebro en los mismos lugares que cuando se vive la experiencia y por eso las historias se viven como si estuviéramos dentro*. Retenemos mucho mejor una historia que apela a nuestras emociones que una enumeración racional y bien argumentada. Las cosas no hay que enumerarlas, hay que contarlas. El relato es una fabulosa forma de comunicación, tanto, que el marketing lo ha incorporado como una técnica para vender productos o ideas. Ahora se llama storytelling, que queda mucho más moderno (más cool, habría que decir). Leemos continuamente que al gobierno le ha faltado un relato, por ejemplo.


Como dice Javier Cercas, la realidad mata, la ficción salva


Es el relato de ficción, sobre todo, la herramienta más poderosa para envolvernos en una realidad ajena como si fuera la nuestra. Ya hemos comentado en otras entradas que las historias de ficción mejoran la percepción social y la empatía. Son una simulación que permiten ponerse en lugar del otro. Mediante las narraciones se experimentan las tribulaciones de los personajes y se practican las habilidades más importantes de la vida social. Nos permiten amar, condenar, desear, odiar, juzgar, sin los riesgos que envuelven normalmente esas emociones. Como dice  Jonathan Gottschall*, la ficción es una Second Life en la que no se hace daño, una tecnología de realidad virtual muy antigua especializada en simular los problemas humanos. Es la experiencia emocional más low-cost que existe (más anglicismos…).

Niña leyendo

La ficción es una tecnología de realidad virtual muy antigua especializada en simular los problemas humanos.


La lectura pone a nuestro cerebro en un estado placentero de trance, similar a la meditación, y aporta los beneficios para la salud de la relajación profunda y calma interna.


Ahora bien, la narración en formato visual también ofrece esa posibilidad de simular la realidad y de generar empatía, y requiere menos esfuerzo por parte del espectador que la narración escrita por parte del lector. No hay más que ver el éxito de las series de televisión para percibir la fascinación que nos producen las peripecias de Tony Soprano, la Khaleesi o Walter White, que seguimos como si nos fuera la vida en ellas. Por no hablar de la realidad virtual, que está a un paso tecnológico de abducirnos por completo y de la que hablaremos en otra entrada. Entonces, ¿qué aporta la ficción escrita frente al poderío inmenso de las imágenes?**

En primer lugar, la narración escrita no nos ofrece esa realidad paralela perfectamente terminada del cine, sino que el escritor se limita a dibujar el trazo y nosotros lo rellenamos con nuestra imaginación, lo cual nos ofrece unas posibilidades de interacción muy interesantes. Y,  en segundo lugar, se ha demostrado que la lectura pone a nuestro cerebro en un estado placentero de trance, similar a la meditación, y aporta los beneficios para la salud de la relajación profunda y calma interna.  Virginia Wolf decía que según leemos un libro nos dividimos en dos partes, lo que supone la eliminación del ego y la unión con otra mente. Es un proceso casi mágico con un enorme poder transformativo.

El siguiente vídeo resume muy bien las bondades de la literatura.

Y es ese poder transformativo el que posibilita la sanación de los dolores del alma. De este modo surge la biblioterapia,  la curación mediante la lectura. Los libros son medicinas que se recetan según las dolencias de cada paciente. Libros de literatura, de ficción, nada que ver con los libros de autoayuda. La técnica se ha utilizado desde hace siglos, no es que se hayan descubierto ahora los efectos terapéuticos de la lectura, por supuesto. Pero es ahora cuando se ha empezado a profesionalizar.

 La primera vez que apareció la palabra fue en un artículo de 1916 en el que se hacía referencia a una clínica literaria en la que un sujeto llamado Bagster recomendaba libros con valor curativo. Así, a un cliente de mediana edad con opiniones parcialmente osificadas, por ejemplo, le recomendaba leer más novelas. La versión moderna de clínica literaria se ha creado en Londres en 2007 . El método consiste básicamente en rellenar un cuestionario en el que se recogen las preocupaciones, angustias e intereses del paciente y a partir de ahí se prescribe una receta con varias sugerencias de lectura.

Por todas estas razones, en Paisandú apostamos por la narración escrita y utilizamos las historias, los cuentos o relatos como principal vehículo para transmitir emociones, ideas y conocimientos.

Aunque el poder narrativo también se comparta con películas y videojuegos, la paz interior solo se alcanza con el libro.

__________

REFERENCIAS

*Para esta entrada he seguido el fascinante libro de Jonathan Gottschall, The Storytelling Animal: How Stories Make Us Human, 2013

**Para el tema de la biblioterapia y la escuela de Londres, el artículo de  C. Dovey, “Can Reading make you happier?”, The New Yorker, 9 de junio de 2015.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *